La Buhardilla

miércoles, enero 28, 2009

 
No voy a decir que las escaleras no rechinaran al subir, ni que no hubiese una ligera capa de polvo y telarañas cuando me encontré con el desván de aquella casa. Tras tres años viajando de tren en tren, tras remendar los sueños con cuerpos fríos de noches para olvidar; encontrarme con aquella casa, hospitalaria hasta los cimientos, deseando que alguien la habitase, implorando que alguien acabara con aquel lento desmigajarse de las paredes hacia el olvido, era imposible no sentirse íntimamente agraciado.


Haces de luz de un sol de una mañana de un gélido invierno mostraban el desolador panorama: cachivaches antiguos cogiendo polvo, arañando las paredes con muecas de un pasado petrificado por la muerte. Como si aún habitasen fantasmas de otras eras y secretos escondidos, y monstruos que, en cualquier momento, iban a saltar sobre mi cazadora de cuero y a devorarme.

Uno no puede enamorarse de un sitio así sin imaginación. Necesita ver la imagen en su mente de cómo quedará cuando se haya limpiado, pulido, barnizado y redecorado. Era necesario que en ese momento me imaginara a mí mismo bajando en brazos toda aquella basura herrumbrosa, era necesario verme cepillando los suelos, clavando puntas, barnizando, pintando, verme instalando el cableado, y decidiendo donde colocaría el ordenador, la estantería, el jukebox, el sofá y la cama.

Incluso necesitaba imaginarme allí con ella, aunque en ese momento no supiera quién era. Y de hecho, no importaba, porque, con una buhardilla así, ¿quién iba a resistirse?

3 disparos:

Metaforica dijo...

Con esa imaginación cualquier buhardilla resplandece..
salu2

AdP dijo...

Quién encontrara una buhardilla como esa, incitadora y provocativa, disparo de salida que invita a empezar a soñar. Así las cosas, qué más da "ella"...

N dijo...

@Metafórica qué alegría verte por aquí.

@AdP sino se tiene ilusión al principio..., malamente podremos llegar al final. Gracias por seguirme ^^.

Saludoz