skip to main |
skip to sidebar
viernes, julio 06, 2007

Extraña sensación de no llevar paraguas,
perpleja creencia de que aún me quieres,
maldito vudú, que me clava alfileres,
capricho de arder y quemar tus enaguas.
oscuro deseo de convertirme en crisálida,
empacho trágico de demasiada distancia,
añoranza limpia de aspirar tu fragancia,
(o ganas manchadas de lamer tu piel cálida).
Suerte macabra que me separa de tus huesos,
letargo holgado que no es de mi talla,
voluntad de demoler por ti todas las murallas,
anhelo de comerte entera sin ningun aderezo.
Demoníaca luz infernal sin haber pecado,
llanto quebrado que se pierde en tu mirada
escarcha congelada sobre tu foto de hada,
eterna lucha moribunda contra los hados.
Extraña sensación de no llevar paraguas,
repartida estancia de recuerdos en canastos,
sentimientos perdidos entre tus trastos,
ansia de contener en mis manos el agua.
Aspiración de que este poema no termine,
que nuestro amor sea una eterna fantasía,
suicidas ganas de emborracharme con lejía,
y de irme a llorar solo al cine.
Voluble esencia de tarde gris y amargada,
frío que me cala hasta los febriles besos,
viento libre que roba flores a los cerezos,
cielo encabronado con nubes despojadas.
Así es la primera tarde maldita y desalmada
sin tí a mi lado, con esta oscura esperanza.
Posted in
poesía
|